Aragón anuncia el cierre de todas las actividades no esenciales a las 20.00 horas

Aragón incrementa las limitaciones para hacer frente a la COVID-19. SALUD GOBIERNO DE ARAGÓN

La consejera de Sanidad del Gobierno de Aragón, Sira Repollés, ha anunciado el cierre de todas las actividades y servicios no esenciales a las 20.00 horas, incluyendo como tales a la hostelería, el comercio minorista y centros comerciales –excluidas las tiendas de alimentación y de comida para llevar– y actividades culturales, entre otras. Dicho de otra forma, quedan libres de estas restricciones la actividad educativa, asistencial y laboral. La situación epidemiológica de Aragón es de descontrol de los contagios, de riesgo extremo, con más de 1.000 casos acumulados por 10.000 habitantes. La duda es si estas medidas son un preludio de un confinamiento domiciliario parecido al que ya vivimos en marzo.

Además, se contempla el «cierre completo» de las actividades en gimnasios y de la actividad deportiva en interior, así como de los establecimientos de juego y apuestas, mientras que se mantiene la limitación de la movilidad individual en el espacio público entre las 23.00 y 6.00 horas.

Estas medidas entrarán en vigor el mismo día en que se publiquen a través de una orden en el Boletín Oficial de Aragón, algo que está previsto que tenga lugar este miércoles o jueves, ha dicho Repollés, que también ha anunciado el confinamiento perimetral de las tres provincias aragonesas, que se une al de las tres capitales –Huesca, Zaragoza y Teruel– y al de la comunidad autónoma.

La consejera de Sanidad ha detallado que las actividades no esenciales que se publicarán en la orden son las que se contemplaban en la fase 1 de la desescalada. No obstante, la actividad educativa, tanto en niveles no universitarios, como universitarios, se mantendrán como hasta ahora.

Repollés ha dicho que está previsto que la orden esté en vigor todo el mes de noviembre, si bien semanalmente se valorará si se puede flexibilizar o endurecer, según la evolución epidemiológica y no ha descartado el cierre total de las actividades no esenciales, ni el confinamiento domiciliario.

Según ha dicho, «pretendemos tomar medidas meditadas y proporcionadas» y las adoptadas en este momento responden a la voluntad de anticipación, pero también «a mantener este pequeño nivel de actividad» para compensar a los sectores económicos.

La consejera se ha reunido esta tarde con el sector de la hostelería, a quien han explicado los datos y el motivo de estas nuevas medidas, y «han comprendido que es una situación especialmente grave» y «han entendido que desde el Departamento tenemos que valorar la evolución epidemiológica y tener muy en cuenta la opinión de los sanitarios y que los sistemas asistenciales están muy presionados».

Personal sanitario

En este punto, ha agradecido la «entrega» que está demostrando todo el personal del sistema sanitario, que está «muy comprometido» y con una «tensión muy elevada», tanto por el número de urgencias atendidas, así como por la camas ocupadas de hospitalización, y, especialmente, de cuidados intensivos, ha contado Repollés.

Ha subrayado que Aragón es una de las comunidades autónomas con mayor porcentaje de ocupación de camas de UCI y más del 50 por ciento son para pacientes con la COVID-19, con una media de ingresos diaria de dos o tres personas con coronavirus, cifras que «podrían ascender en los próximos días», mientras que la estancia media es de 15 o 20 días.

«A medida que se ocupan camas por la COVID-19, se van limitando los recursos disponibles para el resto de pacientes», ha esgrimido la consejera, que ha dicho que en las últimas semanas la incidencia es de más de 600 casos semanales por 100.000 habitantes, mientras que se superan los mil casos por 100.000 en la incidencia acumulada en los últimos 14 días.

Esto «pone en evidencia la alta trasmisión comunitaria en el territorio», que afecta a todos los municipios de más de 10.000 habitantes, a más de 30 comarcas y a la mayoría de las 123 zonas de salud, ha relatado Repollés.

La consejera ha estimado que es posible «que hayamos llegado al pico de esta oleada» y a partir de ahora vendrá «un periodo de meseta y después un descenso», pero «nos esperan unos días o unas semanas con datos muy altos y un descenso muy lento».

Disminución más rápida

La consejera ha indicado que el objetivo de las nuevas limitaciones es lograr «de forma pronta y rápida disminuir los contagios y liberar al sistema sanitario de la tensión excesiva a la que se ve sometida en estos momentos» con el «fin último» es «salvaguardar nuestra salud».

Repollés ha precisado que fijar el cierre a las 20.00 horas «pretende disminuir las agrupaciones sociales a partir de esta hora», así como restringir las salidas del domicilio «a lo esencial y necesario», como «acudir al trabajo, a citas médicas, salir del domicilio para asistir a actividades educativas» y restringir el ocio «que no sea con personas convivientes».

Ha advertido de que no se logrará nada «si no hay responsabilidad individual», de forma que ha hecho un llamamiento a limitar la movilidad y los contactos sociales, a pesar de que «estamos cansados» porque «no podemos tirar la toalla».

Ha apuntado que se ha acuñado el término de «fatiga pandémica» para aludir a la «sensación de apatía ante la falta de perspectivas», pero desde la atención primaria y desde Salud Pública se sigue haciendo un «esfuerzo tremendo» en la vigilancia epidemiológica y «son capaces de hacer seguimiento a más de más de 20.000 personas del ámbito residencial, comunitario y educativo».

«Aragón está en situación de riesgo extrema», sufre una tercera oleada, ya que además de la de marzo, esta comunidad autónoma padeció una segunda ola en verano, a diferencia de otras comunidades autónomas, habiendo mantenido unos ingresos en UCI de unas 60 personas todos los días durante el mes de septiembre, mientras que a mediados y finales de octubre se ha producido un importante ascenso de la curva epidémica, siguiendo la tónica del resto del país y sumando, además, el impacto de las no fiestas del Pilar «y los eventos y reuniones de ocio que se produjeron en esas fechas», ha expuesto Repollés.

Por eso, ha continuado, se adoptan medidas «extraordinarias», pero el «éxito» dependerá del «compromiso individual de cada uno de nosotros» ya que «todas las medidas serán insuficientes si no logramos incorporar a la ciudadanía en la tarea de frenar el avance» de la COVID-19.

«Es un momento único, es ahora o nunca», hay que «limitar los contactos sociales al ámbito laboral o de los convivientes, ralentizar la vida social, que ya habrá momento de reanudar», ha argumentado.

«No hemos llegado tarde»

La consejera ha opinado que no se ha actuado tarde. «No pensamos que hayamos llegado tarde, no hemos dejado de tomar medidas, en Aragón hemos tenido una segunda oleada en julio y agosto, con una repercusión sobre el sistema sanitario importante» y ante la «velocidad de ascenso» de octubre desde el día 19 del mes pasado se pasó a una fase de alerta sanitaria 2 y desde el 26 de octubre a una fase 3, la más restrictiva, con la mayoría de los aforos al 25 por ciento.

Estas medias «han conseguido ralentizar y disminuir la pendiente» de forma que «hemos llegado con más rapidez al punto máximo», pero 1.200 casos diarios nuevos «es demasiado» para el sistema sanitario y hay que tomar medidas «muy restrictivas para lograr que el descenso sea rápido», ha enfatizado la consejera.

En el Departamento de Sanidad, ha asegurado, hay «sintonía perfecta, entendemos todos las medidas que tenemos que tomar, las consensuamos» y «estamos asesorados por los técnicos».

En este punto, el director general de Salud Pública, Francisco Javier Falo, ha considerado que sería un «error» bajar los brazos, y a pesar de que tanto el sistema sanitario, como la sociedad en general «lo están pasando mal», hay que «transmitir un mensaje de esperanza» ya que si bien «nos esperan semanas y meses complicados, saldremos, con cicatrices, pero saldremos, y eso nos tiene que ayudar a seguir trabajando todos los días y todas las horas».

EP/REDACCIÓN