Así será la nueva calle San Miguel de Zaragoza: menos tráfico y 200 metros más para peatones

La calle San Miguel ampliará el espacio peatonal para potenciar el comercio e incorporará elementos naturales - @DANIMARCOSFOTO / DANIEL MARCOS

El proyecto de reforma de la calle San Miguel de Zaragoza potenciará su carácter comercial, ampliando el espacio para los peatones, reduciendo el tráfico rodado e incorporando bancos y elementos verdes. El Ayuntamiento de la capital aragonesa invertirá algo más de un millón de euros para esta actuación integral del tramo entre las calles Jerónimo Blancas y Comandante Repollés.

La consejera de Infraestructuras del Consistorio zaragozano y vicepresidenta de Ecociudad, Patricia Cavero, ha informado de los detalles de esta intervención en la céntrica vía, que forma parte de la Operación Calles. Ha comparecido junto a la jefa de Proyectos de Ecociudad, Inmaculada Subiri.

«Esta reforma integral es una de las demandas históricas de esta ciudad», ha señalado la consejera, ya que siempre ha sido reclamada por los vecinos y comerciantes de la zona. «Hemos trabajado en un diseño cuidado al ser una vía de especial relevancia», ha subrayado, por su parte, Subiri.

La calle San Miguel está integrada en un entorno declarado Bien de Interés Cultural, el Casco Histórico de Zaragoza. A esto se añade su tradición comercial, cultural e histórica.

Debido a esto, se ha contado con la participación de la junta de distrito, las asociaciones vecinales y de comerciantes para el diseño del nuevo proyecto urbano, en el que se ha tratado de dar prioridad a la ampliación del tramo peatonal en la medida de lo posible, dotándolo de uniformidad, ha explicado Cavero. Tras la reforma, el espacio para peatones se verá ampliado en 200 metros.

En lo relativo al tráfico rodado, la consejera ha señalado que únicamente se permitiría entre Sancho y Gil y Hermanos Ibarra y el acceso a los garajes autorizados situados entre Santa Catalina y Sancho y Gil. Para reforzar la seguridad, se elevará la calzada de las calles perpendiculares justo antes del cruce, lo que obligará a los vehículos a frenar y reducir la velocidad.

El servicio de Movilidad del Ayuntamiento también ha previsto cambios en el sentido de circulación para aminorar el tráfico. En concreto, se invertirá el sentido de Sancho y Gil, el de Arquitecto Magdalena y Santa Catalina, en este caso para facilitar el acceso a garajes desde la plaza de Los Sitios.

PLATAFORMA ÚNICA

La reforma, que permitirá adecuar la calle a la normativa de Bomberos, incluirá una plataforma única desde Jerónimo Blancas hasta Comandante Repollés que mejorará la accesibilidad ya que desaparecerán los bordillos y las barreras arquitectónicas.

Asimismo, los requisitos para desplegar escalas y maniobrar impiden colocar nuevo arbolado, ya que la calle sólo tiene 7,5 metros de ancho. No obstante, para mejorar el paisajismo, se colocarán macizos florales con plantas de temporada y arbustos, y se mantendrán los cuatro árboles que hay en los cruces.

La vegetación irá dispuesta en maceteros con bancos integrados, lo que permitirá introducir también espacios de descanso para los peatones, inexistentes en la actualidad, que estarán realizados en chapa de acero corten, hormigón y madera.

El pavimento, por su parte, incorporará un diseño geométrico similar al motivo mudéjar de cordones, que todavía se reconoce en algún punto de las aceras, como recuerdo del pasado de la ciudad. También contará con señalización podotáctil y se eliminará el adoquinado deteriorado y parcheado con asfalto, que ahora genera ruidos y molestias.

RED DE SANEAMIENTO

La reforma de San Miguel también requerirá la renovación de toda la red de saneamiento y pluviales, que serán unos «trabajos complicados», ha apuntado Subiri, debido al deterioro de estos sistemas y su profundidad. En esta línea, se sustituirán las farolas de las fachadas por tecnología led y se soterrará su cableado.

El proyecto saldrá a información pública antes de su aprobación definitiva y, posteriormente, se licitarán las obras. La previsión es que comiencen, como el resto de las incluidas en la Operación Calles, a principios de 2022. Se alargarán unos doce meses y se realizarán por fases.