Comienza la reforma de la Plaza de Santa Engracia: ya no podrán entrar coches

El Ayuntamiento comienza las obras para peatonalizar la plaza Santa Engracia. - EUROPA PRESS

El Ayuntamiento de Zaragoza ha comenzado los trabajos previos para la Reforma de la plaza Santa Engracia, cuya transformación la convertirá en un espacio accesible para el disfrute peatonal, realzará la basílica y dará protagonismo a los elementos verdes. La inversión total asciende a 700.000 euros y el plazo de ejecución de las obras es de unos cuatro meses.

Las primeras actuaciones se han centrado en el desmontaje de la señalización y retirada de los aparcabicis y otros elementos del mobiliario urbano, que con la remodelación desaparecerán de este lugar, y en la realización de los sondeos arqueológicos.

El alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, acompañado de la consejera municipal de Infraestructuras del Ayuntamiento de Zaragoza, Patricia Cavero, ha señalado que este lunes, 23 de noviembre «es el último día que los coches entran en la plaza Santa de Engracia», considerando que «eso es una buena noticia».

El planteamiento ha incorporado las sugerencias planteadas por el Área Patrimonio para crear un entorno armónico con la basílica y el resto de edificios de interés de la plaza.

Así, la nueva plaza será además un espacio en el que rendir tributo a las víctimas de la COVID-19, por eso, tal y como ha anunciado Azcón, el Ayuntamiento está trabajando en la propuesta que elevará a la Comisión de Patrimonio para consensuar con los detalles de este memorial.

La plaza será un espacio peatonal desde el paseo de la Independencia hasta la calle Don Hernando de Aragón

La reforma de Santa Engracia se va a realiza en base a criterios de accesibilidad y ambientales, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030. Se intervendrá sobre una superficie de 2.600 metros cuadrados que pasarán a ser de plataforma única, eliminando los problemas de accesibilidad que actualmente plantean la glorieta central y las aceras.

Se actuará también todos los pasos de peatones de las calles que conectan con la plaza y se colocarán bandas de señalización podotáctil en los límites de la plaza y en las zonas de cruce peatonal preferente para evitar que las personas con discapacidad visual puedan desorientarse en su interior. El pavimento en relieve se combinará, para ello con líneas direccionales de granito negro que ofrecen mayor contraste y visibilidad.

El nuevo espacio invitará a detenerse y mejorará la contemplación de la basílica desde todos los puntos. En él tendrá un papel muy destacado la vegetación. No sólo se mantendrá el arbolado existente sino que se ampliará con la plantación de nuevos ejemplares de porte mediano y zonas ajardinadas. Además se «naturalizará» el pavimento al salpicarlo de grietas verdes –lágrimas de vida–, en recuerdo a la huerta que hubo antiguamente en esta zona.

La plaza será un espacio peatonal desde el paseo de la Independencia hasta la calle Don Hernando de Aragón, y solo se permitirá la salida de los vehículos de Correos desde la calle Tomás Castellano y el paso puntual para funerales o bodas.

A lo largo de estos primeros días se van a realizar unos 25 sondeos arqueológicos en los puntos donde está prevista la cimentación de nuevas columnas de alumbrado, sumideros y zanjas de renovación de servicios. Una vez finalizados se llevará a cabo el movimiento de tierras y la renovación de la red de abastecimiento de agua y saneamiento que discurre bajo por la plaza.

A partir de ahí se instalar otros servicios como las redes de alumbrado o riego y se realizará la nueva pavimentación. La última fase se centrará en la jardinería y la colocación de las luminarias y el mobiliario.

Origen de la reforma

Azcón ha expuesto que esta plaza suponía inconvenientes en el tránsito de las personas mayores, con movilidad reducida o con problemas visuales, debido a la glorieta sobreelevada del centro, y por ello, «además de ser una plaza para los peatones, va a ser un proyecto que estará adaptado para todas aquellas personas que tengan problemas de accesibilidad o movilidad».

Asimismo, están muy deteriorados el pavimento y las redes de abastecimiento de agua y saneamiento que van por el subsuelo. Los vecinos y la Junta del distrito Centro habían pedido que se interviniera de forma reiterada. El pasado mes de abril, además, la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón instó al Ayuntamiento a eliminar los obstáculos que distorsionan la visualización de la basílica y a mejorar el espacio de la plaza.

A raíz de esta petición el área de Infraestructuras decidió revisar las soluciones en las que estaba trabajando y valoró que lo más adecuado era llevar a cabo una reforma integral de la plaza que permita reordenar el espacio, hacerlo plenamente accesible y «naturalizarlo».

EP