Audiencia Provincial de Teruel. GM

El magistrado de Violencia sobre la Mujer de Teruel ha condenado a un hombre por proferir insultos y expresiones malsonantes contra su expareja cada vez que la veía. El juez le considera autor de un delito de vejaciones injustas de carácter leve y le condena a la pena de diez jornadas de trabajo en beneficio de la comunidad. También debe pagar las costas procesales.

Además, le prohíbe cualquier tipo de comunicación con su expareja, así como que se aproxime a ella a una distancia inferior a los cien metros en cualquier lugar en que ésta se encuentre, durante los próximos cuatro meses.

En el fallo de la sentencia, se advierte de que el incumplimiento de esta medida sería un delito de quebrantamiento de medida cautelar, procediendo a la inmediata detención y puesta a disposición judicial del condenado, con la responsabilidad penal que implica.

El magistrado considera que el condenado ha empleado conductas y comportamientos de menosprecio hacia su expareja desde que han dejado la relación sentimental, el pasado mes de mayo, y que en sus expresiones utiliza una dosis de violencia, «aunque mínima, puramente psíquica, con una finalidad claramente vejatoria, denigrante, degradante o humillante».

Estas expresiones producen «un enorme desasosiego e intranquilidad a la par que temor o miedo» a esta mujer, según se indica en los hechos probados de la sentencia.

En los fundamentos de Derecho, el juez sostiene que concurren todos los requisitos para dar valor probatorio a la declaración de la víctima y también que el denunciado ha reconocido los hechos, haciendo innecesaria cualquier tipo de prueba testifical de cargo.

En concreto, este hombre ha admitido que se excedió en su proceder «merced a su virulencia verbal, llegando a molestar e incomodar a la víctima, ocasionándole un malestar que repercutía en su estado anímico», según se lee en la sentencia.