Audiencia Provincial de Zaragoza - GOBIERNO DE ARAGÓN

El magistrado de la Sección III de la Audiencia Provincial de Zaragoza Mauricio Murillo ha condenado a 34 años de prisión a cada uno de los dos acusados de la ‘Banda del Badoo’, Mohammed A.D. y Hedangeline A.L., por asesinato, robo con violencia, detención ilegal y estafa, según recoge la sentencia, fechada el 23 de febrero. Además, deberá indemnizar a los familiares de primer grado del fallecido, José Antonio D.

Tras el veredicto de condena comunicado por el jurado popular el viernes de la semana pasada, 18 de febrero, el magistrado impone una condena de 25 años de prisión a ambos autores por asesinato, con inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, junto con una medida de libertad vigilada durante 10 años, con la prohibición de aproximarse a menos de 200 metros y de comunicarse por cualquier medio con los familiares de primer grado del difunto.

Además, deberán cumplir seis años de prisión cada uno por detención ilegal como medio para cometer un delito de robo con violencia, con inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena. A estas penas, se suma otra de tres años por estafa –a quienes les compraron el vehículo de la víctima, sustraído– y el pago de las costas procesales a partes iguales.

En cuanto a la responsabilidad civil, Mohammed A.D. y Hedangeline A.L. deberán indemnizar, conjunta y solidariamente, al hijo del fallecido con 185.618 euros, a cada uno de los padres de la víctima con 50.625 euros; a cada hermano con 19.400 euros; y a los herederos con 1.800 euros. Asimismo, deberán indemnizar con 11.000 euros al ciudadano que les compró el turismo que sustrajeron a la víctima, al que estafaron.

HECHOS PROBADOS

En la sentencia, el magistrado señala que los condenados eran pareja sentimental y residían en una nave industrial de Luceni (Zaragoza). El 6 de septiembre de 2019, José Antonio D., de 54 años de edad y residente en Getxo (Vizcaya), contactó a través de la red social Badoo con Hedangeline A.L., quien le emplazó a reunirse con ella en Luceni. Ambos acusados «estaban de acuerdo y tenían intención de apoderarse de los bienes de su víctima por el medio que fuera», indica la sentencia.

José Antonio D. se trasladó en un Mercedes Benz a Luceni, donde Hedangeline A.L. se ganó su confianza, siendo abordado sorpresivamente por Mohammed A.D. La víctima fue golpeada, reducida e inmovilizada «con el afán de sustraerle sus efectos personales, así como el vehículo que conducía».

Posteriormente, los dos acusados le trasladaron a la nave industrial donde vivían, maniatado con bridas en sus extremidades, y le quitaron todas sus pertenencias, tras lo que le exigieron que les proporcionara sus claves personales para acceder a los cajeros automáticos con sus tarjetas bancarias, a lo que la víctima se negó, por lo que le golpearon, intimidaron y amenazaron hasta que les dio sus datos personales. Mohammed A.L. llevó el vehículo de la víctima a Alagón (Zaragoza), donde lo aparcó.

José Antonio D. estuvo retenido y fue golpeado en la cabeza y el tórax y sujeto con bridas de plástico en la nave de Luceni del 6 al 8 de septiembre de 2019 y después los dos acusados le introdujeron en el maletero de un vehículo propiedad de Mohammed A.D., llevándolo a una zona descampada conocida como el Barranco del Lobo, en el término municipal de Pedrola (Zaragoza), donde cavaron una fosa. Desnudaron a la víctima y le enterraron «aun estando vivo pero en un más que probable estado límite de agonía, falleciendo en la fosa donde había sido enterrado».

La Guardia Civil halló el cadáver el 27 de septiembre de aquel año. «La autopsia determinó que José Antonio fue salvajemente agredido», subraya la sentencia.

Asimismo, el magistrado manifiesta que Mohammed A.L. extrajo en cajeros automáticos 1.800 euros con la tarjeta de la víctima, «interviniendo la acusada en la misma dinámica».

Uno de los dos acusados puso a la venta el vehículo en una web de anuncios de compra-venta el 6 de septiembre y al día siguiente el acusado contactó con un comprador, a quien le mostró el coche, y el 9 de septiembre, tras acordar un precio de 21.000 euros, el comprador y su mujer entregaron a Hedangeline A.D. 11.000 euros, quedando pendientes de abonar 10.000 euros.