El Gobierno de Aragón limitará a seis el número de personas en reuniones sociales y reducirá aforos

El director general de Asistencia Sanitaria del Gobierno de Aragón, José María Abad, y el director general de Salud Pública, Francisco Javier Falo. - GOBIERNO DE ARAGÓN

El director general de Salud Pública del Gobierno de Aragón, Francisco Javier Falo, ha anunciado un «endurecimiento» de las medidas de distanciamiento social en toda la comunidad autónoma a partir de la semana que viene, como limitar a seis el número máximo de personas en reuniones sociales, en el ámbito público y privado, y reducir los aforos actuales «en prácticamente todas las actividades».

En rueda de prensa, ha indicado respecto a estos últimos que los porcentajes «se afinarán este fin de semana», si bien irán «en la línea del documento que estamos discutiendo las comunidades autónomas y el Ministerio de Sanidad» en el marco del Consejo Interterritorial de Salud.

El director general ha aclarado que las nuevas medidas se darán a conocer el próximo lunes y ha explicado que responden a un incremento del número de contagios de la COVID-19 en Aragón, en consonancia con el aumento en el resto del país, con afectación «en toda la comunidad autónoma» y con «muy pocas zonas por debajo de los 50 casos por 100.000 habitantes», y por eso «no tiene sentido adoptar medidas centradas en determinados territorios, sino de carácter general».

Falo ha detallado que Aragón lleva «unos cuantos días en situación ascendente» en el número de nuevos contagios, «tras varias semanas de meseta» y ha esgrimido que «ya no existe» la nueva normalidad, hay que «huir de esa idea», «vamos a estar en niveles de alarma o de especial atención» y «vamos a tener que convivir con el virus» en unas semanas que «van a ser complicadas», ha enfatizado.

El director general ha informado de que los servicios jurídicos del Gobierno de Aragón «están buscando la mejor vía» para elaborar la normativa que recoja estas nuevas restricciones después de que «hemos tenido bastantes dificultades» para que la justicia ratificara algunas de las medidas adoptadas y «queremos que éstas tengan más éxito».

MOVILIDAD

Falo ha descartado prohibir la movilidad entre provincias porque «la incidencia está muy extendida» por toda la comunidad autónoma, si bien ha matizado que «si algo nos enseñan la pandemia es que no vamos a decir a nada rotundamente que no», aunque no es algo que se esté planteado el Gobierno de Aragón en estos momentos.

Tampoco está previsto modificar los modelos en el ámbito educativo y universitario, ha dicho, porque las medidas adoptadas «garantizan la no transmisión» de la COVID-19 y los casos que se detectan se deben a contagios que se producen «fuera» de estos ámbitos.

Sobre los confinamientos perimetrales, el director general ha indicado que es una opción que «siempre contemplamos», como una herramienta más de control «que tenemos» y que ya se ha aplicado en algún municipio de Aragón. No obstante, ha abogado por tener en cuenta no solo factores cuantitativos, sino también cualitativos, algo que es «más complejo, pero también habrá más posibilidades de éxito», ha opinado.

GRUPOS BURBUJA EN LA SOCIEDAD

El director general ha remarcado que en las relaciones sociales «es importante que trabajemos con la idea de los grupos burbuja o de convivencia» porque «cuanta menos gente nos juntemos, disminuimos la capacidad de transmisión, sobre todo cuando lo hacemos con personas con las que tenemos menos relación», ha esgrimido.

Ha aclarado que no se trata de aislarse, «sino de limitar las relaciones sociales a los convivientes más próximos», en línea con el documento que se está negociando en el Consejo Interterritorial, para remarcar que en Aragón «siempre hemos intentado mantener las actuaciones en consonancia con los acuerdos» adoptados en ese órgano.

Falo ha incidido también en la necesidad de mantener las medidas de higiene, como el lavado de manos y el uso de hidrogeles, además de mantener las distancias de seguridad y usar la mascarilla. Sobre la movilidad, ha considerado que «reducirla lo máximo posible» contribuirá a una menor transmisión de la COVID-19 porque «el virus no se mueve, se mueven las personas», ha sostenido.

SITUACIÓN EPIDEMIOLÓGICA

El director general ha detallado que la incidencia de la última semana en Aragón ha sido de 218 casos por 100.000 habitantes, con una situación diferente a la que hubo a principios de agosto, con 300 casos por 100.000.

Además, se da un patrón diferente ya que si entonces la ciudad de Zaragoza «tiraba de la media», llegando a tener 414 casos por 100.000 habitantes, «ahora se da efecto inverso, la capital tiene menos incidencia que la media de la comunidad autónoma» de forma que «el grueso de la transmisión se está dando en el territorio, fuera de la capital», ha contado Falo.

Ha añadido que esto supone que si bien «se encienden las luces de alarma de manera potente, en la medida en que la capital esté menos afectada, las capacidades de control aumentan».

El director general también ha expuesto que en julio y agosto la aparición de casos en Aragón estuvo «muy ligada» a la actividad laboral, a la recogida de la fruta, su distribución y comercialización, llegando después a Zaragoza, mientras que en la primera oleada, en marzo y abril, «la afectación estaba en centros sanitarios y centros residenciales» puesto que todo el país se encontraba en confinado y «no había prácticamente relaciones sociales más allá de las estrictamente laborales».

Falo ha precisado que en la primera oleada se detectaron fundamentalmente de casos graves, «un 10 por ciento de lo que realmente se estaba transmitiendo», algo que hay que tener en cuenta si se comparan unas cifras y otras.

El director general ha manifestado, igualmente, que si Aragón, en agosto, cuando ninguna otra comunidad autónoma tenía mayor incidencia, fue capaz de controlar la transmisión en la ciudad de Zaragoza «con mucho esfuerzo, medidas de distanciamiento social e intensificación de rastreo por parte de los profesionales sanitarios», ahora, con esa experiencia, «podemos volver a situarnos en valores más favorables, si sabemos hacerlo bien».

SITUACIÓN ASISTENCIAL

Por su parte, el director general de Asistencia Sanitaria, José María Abad, ha constatado que en los últimos días se ha apreciado un «ligero repunte de la frecuentación de pacientes con síntomas de la COVID-19» a la atención primaria y urgencias hospitalarias.

Ha expuesto que se están realizando seguimiento a unos 13.000 contactos por parte de la atención primaria, además de la asistencia habitual y por eso ha apelado al uso responsable de los servicios sanitarios y a acudir a ellos «cuando haya una patología o síntomas que pueden suponer un riesgo para la salud».

En los hospitales, ha anotado que hay una situación «relativamente estable, con cierta tendencia al incremento de la ocupación», con 524 camas con pacientes con coronavirus, 67 de ellas de UCI, según el último dato. Ha añadido que en agosto se superaron las 500 camas ocupadas y, en marzo y abril, las mil, con 160 de UCI.

«Esto refleja que el sistema aragonés tiene todavía cierta capacidad de mantener la asistencia condiciones adecuadas», además de que hay planes de contingencia en todos los centros sanitarios» para poder aumentar el número de camas, ha argumentado Abad.

Ha reconocido que hay un problema en algunos hospitales periféricos en camas de UCI porque «tienen menos elasticidad» para ampliar capacidad, pero en esos casos se realiza el traslado de los pacientes a otros centros, «como ha ocurrido siempre en situaciones puntuales».

Respecto a la necesidad de más intensivistas, ha remarcado que se han ofertado todas las plazas, pero «no podemos obligar a un profesional» a aceptar un contrato en Aragón o en un determinado centro.

También ha dicho que la capacidad de realización de pruebas diagnósticas de la COVID-19 es suficiente y «no tenemos retrasos significativos ni en la realización, ni en la notificación». Ha añadido que la positividad es del entre el 14 y 15 por ciento, lejos de 22 y 25 por ciento que hubo en agosto y de más del 33 de marzo.

EP