Ésta es la biografía de Carlos Escribano, nuevo Arzobispo de Zaragoza

El nuevo administrador apostólico de la Archidiócesis de Zaragoza, monseñor Vicente Jiménez, tras aceptar la Santa Sede su renuncia como arzobispo. - EUROPA PRESS

El hasta ahora obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, monseñor Carlos Escribano Subías, es el nuevo Arzobispo de Zaragoza, sustituyendo en la Archidiócesis a monseñor Vicente Jiménez Zamora, que ha estado al frente de ella desde el 12 de diciembre de 2014.

Vicente Jiménez presentó al cumplir los 75 años, el 28 de enero de 2019, su renuncia, como prevé el Código de Derecho Canónico, que ha sido ahora aceptada por la Santa Sede, y es el nuevo Administrador Apostólico de la Archidiócesis de Zaragoza hasta la toma de posesión del nuevo arzobispo, que se ha fijado para el sábado, 21 de noviembre.

La aceptación de la renuncia y el nombramiento del nuevo arzobispo se han hecho públicos este martes, 6 de octubre, a las 12.00 horas, con la lectura de una comunicación del Nuncio Apostólico en España, Bernardito Auza, que lleva por fecha el 17 de septiembre de 2020.

Monseñor Vicente Jiménez pasará a ser arzobispo emérito de Zaragoza una vez deje de ser administrador apostólico el próximo 21 de noviembre y vivirá en la capital aragonesa, en la Fundación Tobías, en un edificio situado junto al Seminario de Zaragoza.

Mantendrá su puesto como miembro de la Congregación de los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica de la Santa Sede ya que su nombramiento allí es hasta 2023 y seguirá siendo miembro de la Comisión de Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal Española, además de que dará conferencias, retiros y ejercicios espirituales, según ha contado monseñor Jiménez en rueda de prensa: «Trabajaré de otra manera» en tareas de responsabilidad que le ha confiado la Iglesia, «en retiro silencioso y callado».

Vicente Jiménez ha considerado que es pronto para hacer balance de sus seis años al frente del arzobispado, al que «he servido con todas mis fuerzas y todo mi corazón», como anteriormente hizo al ser obispo de Santander –entre 2007 y 2014– y de Osma-Soria –2004-2007–.

TOMA DE POSESIÓN

El arzobispo electo de Zaragoza tomará posesión el sábado, 21 de noviembre, a las 12.00 horas, en la Basílica del Pilar, con el propósito de que puedan viajar a la ceremonia desde Madrid algunos de los obispos que participen en la plenaria de la Conferencia Episcopal Española, ha dicho monseñor Vicente Jiménez.

Por su parte, hará su despedida a través de una eucaristía de acción de gracias el domingo, 15 de noviembre, a las 17.00 horas, también en el Pilar.

El nuevo administrador apostólico ha enviado un mensaje de acogida al nuevo arzobispo, que es «conocido y querido por nosotros» porque ha sido sacerdote en Zaragoza, de donde salió para ser el obispo de Teruel y Albarracín durante seis años y después de Calahorra y La Calzada-Logroño.

«Vuelve a su casa», ha constatado, y ha pedido a los diocesanos recibirlo «como a un padre, hermano y amigo, como me acogisteis a mí, con la nobleza de las gentes de Aragón y con el ánimo bien dispuesto a la colaboración en la misión de la iglesia diocesana».

«Nuestras iglesias, casas, obras y corazones se abren para recibirle», ha añadido monseñor Jiménez, para manifestar que llega a una diócesis «que conoce y ama, que es la suya, marcada por la presencia de la Virgen desde la predicación evangélica».

El nuevo administrador apostólico ha reconocido que el nuevo prelado llega en tiempos de pandemia «con las consecuencias de la gran crisis sanitaria, social, económica y laboral de muchas familias, tiempos de dificultad y de pruebas que son una llamada la conversión, salida misionera, testimonio personal en la vida pública y solidaridad con las personas más vulnerables».

Por eso, le ha animado a tener «audacia, fortaleza, clarividencia, seguridad de guía y mansedumbre de padre» y le ha felicitado por su llegada.

GRATITUD Y PERDÓN

Monseñor Vicente Jiménez ha querido leer un mensaje de despedida, titulado ‘Gratitud y perdón’, en la que ha expresado sus sentimientos de «obediencia, gratitud y oración al papa Francisco», así como a sacerdotes, miembros de vida consagra y fieles laicos «que me habéis acompañado con vuestra amistad, cercanía y colaboración».

Según ha glosado, «nuestro vivir es convivir y hoy siento que el río de mi vida se ha llenado con muchos afluentes y os recuerdo con agradecimiento» a quienes ha tratado de dar un «servicio de amor», según reza su lema episcopal.

«He gozado con vosotros y he sufrido en silencio por nuestra Iglesia porque el corazón siempre sangra por donde ama» y ahora llega «la hora de la oración sin prisas y reposada, del retiro silencioso, la paciencia callada, el sereno atardecer y el agradecimiento por tantos dones recibidos», así como de «ir donde quizá donde uno no quiere, pero Dios lleva».

Asimismo, Monseñor Jiménez ha pedido: «Perdón humilde por mis pecados», disculpas «porque os he podido ofender a algunos con mis palabras, decisiones y omisiones» y, «sin duda, habré defraudado a otros por mi tibieza y negligencias».

«Me confío a la misericordia de Dios y espero vuestra compresión, dejo todo lo que queda atrás, con sus luces y sombras, para lanzarme a lo que me pone por delante», ha concluido.

MENSAJE DEL NUEVO ARZOBISPO

El nuevo administrador apostólico ha leído, igualmente, un mensaje del arzobispo electo, que, tras agradecer la confianza del Papa, reconoce que éste es un «momento complejo por la pandemia que tanto nos está haciendo sufrir», para elevar plegarias por los fallecidos, sus familias, los enfermos y «aquellos que la combaten y por todos los que sufren las consecuencias por la crisis económica y social que de ella se deriva».

Ha abogado por «seguir estando cerca de todos los que sufren, dar una mano amiga y ayuda incondicional a todo el que lo necesite, especialmente a los más pobres y débiles».

Además, monseñor Escribano afirma que regresa a Zaragoza «con ilusión y esperanza», vuelve a lugar que «ha sido mi casa, donde aprendí a ser sacerdote», y lo hace como obispo con el propósito de «gastarse y desgastarse» en el servicio.

Asimismo, señala que la Archiciócesis de Zaragoza es una iglesia «llena de historia, vida y frutos de santidad, sostenida por la Virgen del Pilar», de «gran tradición cristiana», con «muchos hombres y mujeres entregados a su vocación», donde «sé que se realiza mucho trabajo y que hay un gran interés en ser una iglesia en estado de misión permanente, siendo testigos del amor y la misericordia de Dios».

Monseñor Carlos Escribano ha aprovechado también para enviar un saludo a los obispos del resto de diócesis aragonesas, así como a todos los eméritos, además de a las autoridades de la Comunidad Autónoma.

BIOGRAFÍA

Monseñor Carlos Escribano nació en Carballo (La Coruña) el 15 de agosto de 1964. Ingresó en el Seminario Mayor de Lérida, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral por la Universidad Pontificia Gregoriana (1994-1996) y fue ordenado sacerdote el 14 de julio de 1996, quedando incardinado en la Archidiócesis de Zaragoza.

Tras desempeñar diferentes cargos pastorales, como párroco en el Sagrado Corazón y en la Basílica de Santa Engracia de Zaragoza, fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín el 20 de julio de 2010, donde recibió la ordenación episcopal el 26 de septiembre de ese mismo año.

El 13 de mayo de 2016 fue nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, donde tomó posesión canónica el 25 de junio de 2016.

En la Conferencia Episcopal Española es, desde 2010, miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar. También, dentro de esta Comisión, es Responsable del Departamento de Pastoral de Juventud desde el año 2017, Consiliario Nacional de Acción Católica desde 2011 y Consiliario de Manos Unidas desde 2015. Fue miembro de 2010 a 2017 de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida.

EP