El grupo ADIPOFAT que firma el estudio en la UIT del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. - IACS

Investigadores aragoneses han identificado cuatro nuevos genes implicados en la progresión del hígado graso no alcohólico, que servirán para desarrollar nuevas formas de tratamiento para frenar el avance de esta enfermedad.

De esta forma, se abre así la puerta al diseño de una terapia novedosa para combatir la acumulación de grasa en el hígado que sea capaz de alterar la forma en la que estos genes se expresan y hacerlo a través de fármacos o terapia génica.

Este descubrimiento, que se ha publicado en la revista The Faseb Journal, ha sido llevado a cabo por los investigadores del grupo ADIPOFAT, del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud y del Instituto de Investigación Sanitaria Aragón en colaboración con diversos servicios del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.

Se trata de los genes SOCS3, DUSP1, SIK1 y GADD45, que se expresan tanto en tejido adiposo blanco subcutáneo como en adipocitos derivados de células madre mesenquimales humanas.

«El resultado del estudio pone de manifiesto su relevancia como actores clave en la contribución del tejido adiposo subcutáneo en la progresión del hígado graso no alcohólico, convirtiéndolos en objetivos potenciales para futuras terapias contra la esteatosis hepática», ha señalado el investigador principal del grupo, José Miguel Arbonés Mainar.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico se refiere a una variedad de afecciones hepáticas causadas por la acumulación de grasa hepática en personas que beben poco o nada de alcohol.

Uno de los principales problemas para el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad es que no se comprenden bien los mecanismos que determinan su progresión, ya que hay muchos factores que están involucrados y que contribuyen de manera diferente a su desarrollo.

La obesidad es uno de los principales factores de riesgo en la evolución de esta patología. Sin embargo, hay también personas con obesidad que tienen un hígado sano, del mismo modo que hay otras sin obesidad pero que sufren de hígado graso porque su tejido adiposo no es capaz de almacenar de manera adecuada la grasa y ésta se redirige a otros órganos.