El acto ha tenido lugar en los Jardines de Presidencia del Edificio Pignatelli. - EP

El Gobierno de Aragón ha rendido homenaje este miércoles, 13 de julio, a Miguel Ángel Blanco, asesinado por la banda terrorista ETA hace hoy 25 años. El Ejecutivo ha recordado que «ese acto despiadado generó un movimiento sin precedentes en la sociedad española que supuso a la postre el principio del fin para la banda terrorista».

El presidente de la Comunidad Autónoma, Javier Lambán, ha presidido un acto en los Jardines de Presidencia del Edificio Pignatelli, al que han asistido los miembros del Gobierno, representantes de asociaciones de víctimas del terrorismo y funcionarios de la Administración autonómica.

Antes de depositar flores blancas en una zona de los jardines en homenaje a Miguel Ángel Blanco y todas las víctimas del terrorismo, el director del Instituto Aragonés de la Juventud (IAJ), Adrián Gimeno, ha leído una declaración aprobada este miércoles por el Consejo de Gobierno.

En el manifiesto, el Ejecutivo aragonés señala que Blanco fue «asesinado vilmente por ETA» y ha proclamado que «su muerte no fue en vano», sino que supuso «el principio del fin» de ETA.

El movimiento generado en la sociedad española «fue un logro colectivo del que debemos sentir orgullo», aunque «la democracia española aún tiene pendiente saldar cabalmente su deuda no solo con Miguel Ángel y con todas las víctimas, sino también consigo misma».

Memoria

«Tenemos la obligación moral de mantener viva la memoria de lo que supuso el terrorismo, la miserable faz de todos aquellos asesinos sanguinarios que quisieron acabar con la democracia y las libertades que tanto esfuerzo y sufrimiento había costado conseguir», continúa el manifiesto.

«No podemos permitir que aquellos momentos dolorosos para toda la sociedad española caigan en el olvido porque, como sociedad, no podemos permitirnos que nuestros jóvenes ignoren lo que pasó».

Aragón, expresa el Gobierno, «sufrió en varias ocasiones el zarpazo asesino de la banda, destacando entre todas ellas el atentado a la casa cuartel en diciembre de 1987, con once muertos –seis de ellos niños– y decenas de heridos, un atentado brutal que conmocionó a toda la sociedad española».

La Comunidad Autónoma de Aragón viene aplicando una Ley de Medidas a favor de las Víctimas del Terrorismo que cumple ya 14 años «y que ha tratado de ayudar a las personas que han sufrido en sus carnes el dolor de un atentado».

Sin embargo, «para estar a la altura moral que exige la memoria, la justicia y la solidaridad con las víctimas y con sus familias –representadas con mucha dignidad por las asociaciones de víctimas–, hemos de seguir esforzándonos, manteniendo intacto el compromiso de colaborar con ellas y ayudarles en todo lo que requieran».

«No puede haber el más mínimo atisbo de duda: debemos impedir cualquier otro relato de lo que los terroristas fueron y de lo que hicieron, que no fue otra cosa que asesinar y atentar contra la democracia; intentar destruir nuestra convivencia y romper cientos de familias con bombas y balas».

Batalla política e histórica

«Los demócratas ganamos la batalla policial y social; ahora es inexcusable que ganemos también la batalla política e histórica. Se lo debemos a las víctimas», indica el texto.

El manifiesto concluye aseverando: «Debemos seguir defendiendo la libertad, la vida y la dignidad, y para conseguirlo, hay que hacer llegar esta verdad desnuda y sin paliativos hasta quienes en el futuro serán la memoria viva de nuestro país».

«Debemos llevar a las aulas y difundir entre los jóvenes lo que sucedió para que, de mayores, esos mismos jóvenes transmitan a sus hijos que la democracia triunfó y perdió la barbarie; que, a la postre, se impuso la vida frente a la muerte».