Hora punta en el tranvía de Zaragoza: “me da miedo ir en tranvía, busco otras alternativas”

Una de las líneas del tranvía de Zaragoza en hora punta

Ella es Silvia, tiene 20 años, vive en el barrio del Actur y estudia en la Univerisidad de Zaragoza en el Campus de Plaza San Francisco. Sus clases en la Universidad comienzan a las 8:30h, así que sobre las 8:00h coge todos los días  un tranvía abarrotado y lo mismo ocurre durante su vuelta a casa a las 14:30h.

Lo que el año pasado era un “uf no tengo sitio para sentarme”, este año es una sensación  de miedo e incertidumbre. Pero esta no es solo la historia de Silvia, es la historia de cientos o tal vez miles de zaragozanos que no les queda otra más que usar el transporte público en hora punta, atendiendo a sus obligaciones.

Los más afortunados, con trayectos no muy largos, han optado por alternativas como la bicicleta o incluso han comenzado a contar pasos. Para otros como Silvia esta alternativa de forma diaria es inviable: “busco otras combinaciones de buses para no coger el tranvía, aunque tenga que salir antes de casa porque me da miedo ir en tranvía. He probado a ir andando, pero pierdes mucho tiempo, en tranvía me cuesta 17 minutos, andando hora y media”.

 

La frecuencia de los tranvías de Zaragoza en hora punta es de 5 minutos, podría parecer suficiente pero no lo es.  Paradas como Plaza San Francisco se llenan a estas horas de universitarios como Silvia para recibir un tranvía ya saturado de escolares o trabajadores en paradas anteriores. Las recomendaciones en los paneles: “espere el siguiente tranvía si cree que no puede mantener la distancia de seguridad” son insuficientes para unos usuarios que viven en carrerilla y no tienen tiempo que perder, sabiendo además, que la parada volverá a llenarse y el próximo tranvía llegará con la misma saturación.

El argumento de la distancia social en el transporte ha sido también muy perseguido por sectores como el ocio, que denuncian las medidas restrictivas de aforo en comparación con lugares cerrados como el transporte. Silvia pertenece a ese sector más castigado por el cierre del ocio, los jóvenes: “cojo el tranvía para cumplir una obligación que son mis estudios y a mí me indigna que no haya una regulación. No me junto con mis amigos o con mi familia, tengo mucho cuidado, pero luego vas en el tranvía y no puedes controlar nada, estas pegado a una persona desconocida y no sabes que hace o deja de hacer”.

Los ciudadanos piden más frecuencia en las horas punta del tranvía.  Reivindicaciones que coinciden además con el descontento de los conductores, que tras dos años vuelven a manifestarse esta semana en defensa de una mejora en sus condiciones laborales lo que, además, podrá tener una consecuencia negativa en las frecuencias el servicio.

 

Cristina Lázaro de Blas