Las luces de Navidad en Zaragoza recrearán auroras boreales y homenajearán a los fallecidos con estrellas rotas

El Ayuntamiento iluminará de forma espectacular el Paseo de Independencia. Ayuntamiento de Zaragoza

Las luces de Navidad de Zaragoza recrearán auroras boreales en la plaza de San Felipe, mientras que en el Paseo de la Independencia se homenajeará a los fallecidos con leds que imitarán formas de cristales que simulan estrellas rotas y que además evoca la iluminación de los años 70.

El alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, el arquitecto Sergio Sebastián, director del estudio Sebastián Arquitectos, encargado del diseño de la iluminación, y el presidente de la Federación de Empresarios del Comercio y Servicios de Zaragoza (ECOS), José Antonio Pueyo, han presentado la iluminación navideña.

El Ayuntamiento de Zaragoza destinará 700.000 euros de presupuesto frente a los 400.000 euros del año pasado y el encendido se ha previsto sobre el día 3 de diciembre, ha avanzado el alcalde.

El arquitecto aragonés Sergio Sebastián, ha dicho que este año «más que nunca –en referencia a la pandemia del coronavirus– hay que dar luz porque la luz es ilusión».

Ha explicado que el árbol de plaza Paraíso –que es un homenaje a la vida y al Premio Nobel de Medicina, Santiago Ramón y Cajal– superará los 20 metros de altura al colocar en la base un tambor de 2,5 metros que le permitirá superar la cota y «habrá alguna otra sorpresa que se desvelará en su momento», ha avanzado Sebastián.

La plaza de San Felipe, en el Casco Histórico, al tener un gran dinamismo cultural se ha elegido para realizar intervenciones lumínicas con un espectáculo de auroras boreales, que construirán una gran lámpara que llenará de color su actividad nocturna.

Ha detallado que las auroras boreales serán de unos 60 metros realizadas con tecnología led y para lograr la espectacularidad se programa pixel a pixel y se refuerza con mallas plásticas para provocar un efecto más luminoso. Será una iluminación dinámica como la luz que emiten las auroras boreales. También habrá evocaciones a la niebla con guiños a los arco iris que se han visto en las ventanas durante el confinamiento.

Cristales rotos

Tras recalcar que «el color estará presente en Zaragoza», Sergio Sebastián, ha subrayado que el proyecto estrella será la iluminación del paseo de la Independencia con motivos evocadores del consciente colectivo de las estrellas, que son símbolos aceptados por todas las culturas. «Esas estrellas se nos han hecho añicos este año y por eso los cerca de mil cristales de luz serán el homenaje a quienes no pasarán la Navidad con nosotros».

El arquitecto ha comentado que técnicamente es un «reto» porque el paseo de la Independencia es la calle con el arco luminoso más extenso al ser casi 45 metros de anchura. Además de «jugar» con la perspectiva las luces que serán una superposición se ha tenido en cuenta que el ámbito del público está en las dos aceras por lo que se han construido 12 patrones luminosos que superpuestos dan lugar a 20 arcos de 45 metros con unos 2.000 metros cuadrados de iluminación.

Serán de color blanco, porque es un color «evocador», y ha asegurado que el espectador comprobará que simulan cristales rotos porque se busca que sea un homenaje a los fallecidos y «tenerlos presentes brillando de forma constante».

La calle Alfonso I tendrá la misma iluminación que el año pasado formada por un total de 104.000 pequeñas luces led para formar una techo luminoso a partir de 1.040 tiras de 100 leds que miden 10 metros cada una.

«El diseño está pensado para  «reforzar el alumbrado en todos los distritos para llenar del luz y alegría las calles»

El diseño, ha asegurado Jorge Azcón, está pensado en «reforzar el alumbrado en todos los distritos» para llenar del luz y alegría las calles. Se repiten elementos que el pasado año tuvieron «buenísima acogida» y otros son nuevos, como el aumento de luces en el distrito Oliver-Valdefierro y los barrios rurales y, además, se llegará a puntos como el camino del Pilón, en Miralbueno o la avenida del Patio de los Naranjos en Arcosur.

Por su parte, el presidente de ECOS, José Antonio Pueyo, ha abundado en que es «más imprescindible que nunca que haya iluminación porque es conmovedora y antidepresiva». Ha agregado que «es fundamental para un sector alicaído por sus cuentas de resultados».

En este sentido, ha relatado que las arcas menguadas de los comercios «están muy exhaustas». Ha defendido la iluminación «tradicional» y adaptada a la situación actual. Este año había que hacerlo con mayor potencia y presupuesto si lo hubiera».

Ha elogiado la innovación de los nuevos diseños luminosos porque son de una ciudad «moderna y a la altura de las circunstancias». «En un momento como este es muy necesario que sepamos que existe la Navidad porque las luces son ilusión».

Finalmente, ha agradecido al Ayuntamiento de Zaragoza que haya sido «sensible desde un primer momento y ahora esté a nuestro lado».

Agencias