Torre de refrigeración de la central térmica. - ENDESA.

Las tres torres de refrigeración de la central térmica de Andorra (Teruel), que dejó de funcionar en 2020, están «listas para ser demolidas», ha informado Endesa en una nota de prensa. La demolición tendrá lugar este viernes, 13 de mayo, a las 11.30 horas.

«Este es otro de los hitos importantes del proyecto» de desmantelamiento de la central térmica y «ha supuesto un trabajo importante de preparación y descontaminación de las 6.000 toneladas de amianto alojadas en su interior».

Con el hormigón demolido de las torres, una vez acondicionado y triturado, se procederá al relleno de suelos y de otras partes de la instalación.

Las tres torres de la central Térmica de Teruel son idénticas en sus medidas y características geométricas: 107,3 metros de altura, 83 metros de diámetro en su base y 50,7 metros de diámetro en la coronación. Fueron construidas entre 1978 y 1979 en hormigón y cada una de ellas tenía un peso de 12.577 toneladas.

Eran el componente fundamental del ciclo de producción de vapor que movía las turbinas para generar electricidad. Su función consistía en enfriar el agua caliente proveniente de los condensadores de los grupos de producción de energía –lugar donde se condensa el vapor del ciclo agua/vapor una vez que ha pasado por la turbina–.

La forma de hiperboloide de revolución de las torres permitía que el aire fluyera desde la base hacia arriba sin necesidad de ninguna aportación de una fuente de energía externa.

Es así como se producía la transferencia de calor, mediante el intercambio térmico entre el agua a enfriar y el aire, que daba lugar al característico penacho de vapor de agua que se observaba cuando estaban en funcionamiento.

Desmantelamiento

El proyecto de desmantelamiento y demolición de la central térmica de Andorra inició los trabajos en campo el 25 de febrero de 2021. Antes fueron necesarios 8 meses de actuaciones de preparación de la instalación para poder ser demolida.

Los trabajos realizados durante estos meses han sido básicamente limpieza de circuitos, descalorifugado, desamiantado y trabajos relacionados con limpiezas previas.

Se ha procedido también a la demolición de las partes ya liberadas de residuos, proceso que supone el aprovechamiento y reutilización de materiales como el acero y los metales, entre otros.

El parque de carbones ha sido la primera instalación que se ha demolido y desmantelado –en febrero de 2022–, dando cumplimiento al primer hito importante del programa y que da paso a la liberación de la zona, una vez tramitado el proceso de suelos, para que se pueda desarrollar en ella el desarrollo renovable previsto.

La cinta principal de carbones que une con la central fue desmantelada con un proceso en el que estuvieron involucradas grúas de gran tonelaje en una maniobra compleja.

La zona de calizas y preparación de lechada, en el área de desulfuración, también está en curso y avanza a buen ritmo. Durante estos meses se ha trabajado especialmente en la zona de preparación y acopio de calizas que procedían de la cantera próxima, propiedad de Endesa.

La planta de desulfuración de gases ha tenido trabajos en los tres grupos en la parte de descalorifugado y actualmente se está procediendo a la demolición de los grandes conductos metálicos, un trabajo de gran complejidad.

La nave de turbinas y toda la parte del ciclo agua/vapor de la instalación de los tres grupos, una vez retirado el aislamiento térmico, ha pasado a un proceso de desmantelamiento de equipos y máquinas, lo cual supone extremar las precauciones para evitar derrames.

En la zona de calderas y precipitadores electrostáticos ha comenzado la gestión y retirada de residuos. Este trabajo se prolongará durante los próximos meses, pues supone el trabajo previo a la voladura de la chimenea principal, prevista para 2023.

A día de hoy los trabajos continúan en la zona de turbinas donde se trabaja realizando el desmantelamiento electromecánico de equipos. En la zona de calderas continúa la retirada de aislamiento en conductos y precipitadores electroestáticos. Se ha iniciado la limpieza previa para proceder al desmantelamiento de las estructuras.

La central térmica ‘Teruel’, situada en Andorra, constaba de tres grupos, con una potencia total de 1.100 megavatios y cada grupo disponía de caldera, turboalternador y torre de refrigeración.

Completaban la instalación el parque de carbones y caliza, el sistema de evacuación de cenizas y escorias, la planta de desulfuración y la chimenea, de 343 metros de altura, para la evacuación de los gases de combustión.

Fue construida entre los años 1974 y 1979 con objeto de llevar a cabo un uso extensivo de los lignitos negros procedentes de explotaciones situadas en la cuenca minera turolense, mezclados con carbones de importación.

El lignito se transportaba hasta el parque de carbones de la central y los carbones importados se transportaban por barco hasta el puerto de Tarragona y, desde allí, por ferrocarril hasta la planta. Como combustible auxiliar para arranques y apoyo a la combustión se utilizaba gas natural.

Durante sus cuatro décadas de actividad produjo 224.000 gigavatios/hora, equivalentes al consumo de electricidad peninsular durante un año. Para ello necesitó 142 millones de toneladas de carbón, de las que 110,9 millones de toneladas fueron de carbón nacional y 31,7 millones de toneladas de carbón importado.

La central térmica de Teruel (Andorra) ha estado operativa más de cuatro décadas. Una vez Endesa solicitó el cierre de la central en 2019, inició su proceso de desmantelamiento y la elaboración de un plan de futuro para la región que contempla la implantación de nueva industria y el desarrollo de 1.830 megavatios de nueva potencia, esta vez, renovable.

Un trabajo muy complejo

El desmantelamiento de la central térmica Teruel, es una operación de gran complejidad técnica que está movilizando ingentes recursos: alrededor de 200 personas de mano de obra directa, se van a ocupar de los trabajos hasta 2025.

El equipo humano que se está ocupando de los trabajos procede en su mayoría de antiguas empresas contratistas o de residentes en la Comarca Andorra-Sierra de Arcos y limítrofes, ya que Endesa, dentro de su compromiso con la sostenibilidad, dio prioridad en el concurso de adjudicación de la obra a las ofertas que incluyesen el mayor número de trabajadores locales.

La gestión del proyecto de demolición está siendo llevada a cabo por un equipo de alta cualificación, que es lo que requiere un cometido tan complejo como el que se está realizando en Andorra. Los trabajos siguen un minucioso proyecto, con el objetivo de evitar accidentes laborales a pesar del elevado número de personal implicado.

Endesa ha agrupado las zonas de demolición por sistemas e instalaciones homogéneas existentes en el emplazamiento. Las zonas de demolición son las de turbinas, calderas, plantas de desulfuración, estructuras esbeltas, parque de carbones, edificios y estructuras varias y elementos singulares.

En paralelo a la solicitud de cierre, Endesa presentó de forma voluntaria un Plan de Futuro destinado a compensar los efectos del cierre a través de diversas medidas concretas para promover el desarrollo de actividades económicas y generación de empleo en la zona de la central.