Los 93 trabajadores del estacionamiento regulado de Zaragoza, «hartos de ser mileuristas»

Trabajadora de estacionamiento regulado - EP

Los trabajadores del estacionamiento regulado, que gestiona la contrata municipal Z+M, se concentran este viernes, 12 de noviembre, a las 12.00 horas en la plaza del Pilar de Zaragoza para exigir un aumento salarial que les permitan mantener el poder adquisitivo acorde al IPC, que está en el 4,4 por ciento, junto a mejoras laborales.

A esta petición de aumento de sueldo la empresa les ofrece en 2021 un incremento del 0,50 por ciento y del 1,5 por ciento en 2022, sin revisión salarial y sin garantizar la actualización al IPC.

También, Z+M, en la última reunión, del 3 de noviembre ante el SAMA para negociar el convenio –caducado desde el 31 de enero de 2020– les ha ofrecido para este año negociar una disposición adicional de convenio en caso de trabajar los sábados y al medio día.

Para el 2022, la empresa plantea poder disfrutar hasta el 15 de enero los días de asuntos propios, en una número por determinar, y permiso para ir la podólogo o fisioterapeuta, si no tienen consulta en horario fuera de su jornada laboral.

La responsable de UGT en el comité de huelga, Nuria Hernández Castillo, ha explicado que también piden cubrir las bajas y las vacaciones para evitar que los que estén en activo tengan que atender más zonas de estacionamiento regulado.

Asimismo, propone que se puedan intercambiar entre compañeros las zonas que se han de cubrir, que es una medida que les facilitaría la conciliación de la vida laboral y familiar, pero la empresa no accede. «Creemos que no actúa con buena fe porque no tiene coste salarial», ha criticado.

También exigen una mayor periodicidad en la revisión de los cascos de los inspectores que circulan en moto frente a los cuatro años de renovación que ofrece la empresa.

«PLANTILLA CRISPADA»

Nuria Hernández ha explicado que la plantilla esta formada por 93 trabajadores «mileuristas», excepto algunos veteranos que están desde que hace 28 años se implantara el estacionamiento regulado.

«La plantilla está crispada», ha sintetizado, al argumentar que no se atienden estas demandas, además, en 2020, perdieron un 30 por ciento de poder adquisitivo durante los dos meses de ERTE que no fueron a trabajar durante el estado de alarma y antes de que se levantara la empresa les comunicó que tenían que volver a sus puestos.

Nuria Hernández ha argumentado la subida salarial para hacer frente al incremento de la factura de la luz ya que las PDA y las impresoras que llevan estos trabajadores las tienen que recargar en sus domicilios. Aunque cobran un plus por este motivo, ha incidido en que no se ajusta al aumento de la energía.

Tras el rechazo de la plantilla a estas propuestas de la empresa, han acordado un calendario de paros parciales todos los viernes de noviembre en horario de 11.30 a 14.00 horas. La ultima, que ha tenido lugar el pasado día 5, ha sido secundada por un 83 por ciento de los controladores de las zonas de estacionamiento regulado.

Finalmente, ha recordado que la vigencia de la contrata vence el 30 de noviembre de este año y ha atribuido la actitud de la empresa a «no querer aceptar nada para no asumir costes».