Los militares dejan de rastrear el virus en Aragón tras realizar más de 300.000 llamadas de teléfono

La consejera de Sanidad, Sira Repollés, y la delegada del Gobierno en Aragón, Pilar Alegría, han visitado el área de trabajo de los rastreadores. - EUROPA PRESS.

La consejera de Sanidad del Gobierno autonómico, Sira Repollés, y la delegada del Gobierno de España en Aragón, Pilar Alegría, han destacado este lunes la labor realizada por los 250 militares rastreadores de casos de la COVID-19 en la comunidad autónoma, quienes han realizado más de 300.000 llamadas a otros tantos ciudadanos a lo largo de 270 días para comunicar los resultados de las pruebas de detección del coronavirus.

Repollés y Alegría han visitado este lunes el Hospital Militar de Zaragoza, donde tienen su puesto de trabajo los rastreadores, que en este día han realizado su última jornada con este cometido, tras bajar la incidencia de la COVID-19 en la región.

La Unidad de Vigilancia Epidemiológica (UVE) ‘Aragón’ está formada por personal de la Brigada Aragón I, el Regimiento de Caballería España 11 y la Base Aérea de Zaragoza, coordinados por el Cuartel General de la División Castillejos (Huesca).

Pilar Alegría ha agradecido el trabajo realizado desde el pasado mes de octubre por los 250 profesionales de los Ejércitos de Tierra y del Aire, señalando que cuando se recibía esa llamada «era una especie de halo de luz porque a ellos les correspondía hacerlas para verificar que –los ciudadanos– estaban libres de COVID-19, aunque en algún momento les correspondía trasladar que debían permanecer en confinamiento».

Ahora, «vemos la luz al final del túnel», ha continuado Alegría, poniendo de relieve que en el conjunto de España se han administrado ya 39 millones de dosis de la vacunas contra la COVID-19 y casi 18 millones de personas han recibido la pauta completa, lo que son «buenos datos», que indican que la situación «es mucho mejor que hace meses y nos ha permitido que hoy prescindamos de la colaboración de estos rastreadores».

Ha manifestado que el trabajo del Ejército ha permitido gestionar los contagios en colegios, mutualidades y también las cuarentenas, de manera que para Sanidad «ha sido una labor muy valiosa e insustituible», de ahí «el reconocimiento de la población y del Gobierno de Aragón».