Proyecto piloto en Zaragoza para comprobar la calidad del aire en el transporte público y en las aulas

Interior de un autobús con viajeros con mascarilla - MIGUEL GRACIA - Archivo

El Ayuntamiento de la capital aragonesa y el Área de Mecánica de Fluidos de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza van a desarrollar un proyecto piloto para la obtención de datos que determinen la calidad de aire en dos entornos muy específicos, como son las aulas y el transporte público.

Con la información que se obtenga, se adoptarán las medidas aconsejadas por los científicos para garantizar la máxima seguridad, limitando las posibilidades de contagio de coronavirus.

En el caso de los centros educativos, la prueba se va a desarrollar en el colegio Santo Domingo, del Casco Histórico. En varias de sus aulas se instalarán medidores de CO2 para conocer exactamente cómo evoluciona la calidad del aire y cuáles serían los sistemas más eficientes y sostenibles para garantizar la suficiente ventilación.

Respecto al transporte público, el procedimiento será parecido, analizando en diferentes momentos y con diferentes ocupaciones y circunstancias la calidad del aire en los vehículos.

El presidente de la Junta de Distrito de Casco Histórico y concejal delegado de Bomberos, Alfonso Mendoza, ha dicho que es un paso más en las medidas «pioneras» adoptadas el Ayuntamiento.

Según ha explicado, en las aulas se abundará en la seguridad de los escolares, la comodidad dado el clima de Zaragoza y la sostenibilidad ambiental porque «no es lo mismo tener una ventana abierta una hora gastando calefacción, sino saber cuándo se tiene que ventilar».

La consejera municipal de Servicios Públicos y Movilidad, Natalia Chueca, ha contado que se quiere mejorar el sistema de ventilación para los usuarios.

En declaraciones a los medios de comunicación, ha recalcado: «El transporte público es seguro, pero se quiere medir y constatar» y por eso «es tan importante esta medida, que comenzará al semana próxima para determinar la cantidad de CO2 en buses y tranvías y ponerlo a disposición de los ciudadanos».

Se harán una prueba piloto en las horas de mayor concentración en el tranvía y autobuses para que los expertos determinen las medidas de ventilación que se han de adoptar con el fin de tener una mejor calidad del aire que evite los contagios de la COVID-19.

CORRIENTE CONSTANTE

El catedrático de Mecánica de Fluidos de la Universidad de Zaragoza, Javier Ballester, ha contado que dentro de la complejidad hay medidas «claras» para evitar el riesgo y sobre las que se trabaja. El objetivo es caracterizar las situaciones en colegios y sitios públicos, identificar los posibles problemas, las medidas y su verificación.

Se considera un riesgo bajo las 400 partes por millón de CO2 y en los colegios, con la ventilación, se pueden lograr esos niveles y también por debajo lo que garantiza poder realizar la actividad. En el transporte, seguramente, se tendrían que modificar esos límites cuando la exposición sea larga, ha apostillado el especialista.

Ballester ha dicho que ventilar es necesario, pero en invierno se ha comprobado que «no es necesario abrir las ventanas de par en par, sino de forma continua» porque después de abrir, a los diez minutos de tener las ventanas cerradas se exceden los límites. «Se precisa una apertura continua que depende de la dimensión de la habitación y por eso el medidor de CO2 es la mejor herramienta», ha zanjado.

EP