Los responsables sanitarios de Aragón dan cuenta de la situación de la séptima ola de la pandemia del coronavirus. - GOBIERNO DE ARAGÓN

La consejera de Sanidad del Gobierno de Aragón, Sira Repollés, ha estimado que tras la reducción del número de contagios de coronavirus en los últimos días «parece que hemos llegado al pico» de la séptima onda epidémica en la comunidad autónoma «y podemos estar empezando a descender».

En rueda de prensa, Repollés ha subrayado la «intensidad» de una ola que, si el 90 por ciento de la población no hubiera estado vacunada contra la COVID-19, «hubiese sido imposible de abordar» y se hubiera generado un «auténtico colapso» del sistema sanitario, que, sin embargo, se ha mostrado «robusto», «elástico» y «capaz».

«No ha habido ninguna otra ola más difícil de gestionar», ha reconocido la consejera, ya que ha coincidido la «irrupción» de la cepa ómicron, «altamente contagiosa», con las reuniones sociales y familiares, fruto de la celebración de las fiestas de Navidad.

Si en la última semana de diciembre hubo días con hasta 4.000 y 5.000 contagios, y en la primera de enero se sobrepasaron los 6.000 y 7.000, ha sido el martes, el 11 de enero, con 8.290 nuevos positivos, correspondientes a los confirmados el día anterior, la jornada de toda la pandemia en la que más casos se han notificado en Aragón, para ir bajando los días sucesivos a los 7.567, 6.673 y 5.594 de este viernes.

El director general de Salud Pública, Francisco Javier Falo, ha aportado el dato de que en una jornada se alcanzaron entre 13.000 y 14.000 pruebas diagnósticas por los autotest. «Nunca se habían hecho tantos», para opinar que entre el día de Reyes, 6 de enero, y el lunes o martes siguiente se ha dado un pseudocribado poblacional, «con muchos casos asintomáticos».

Por su parte, la consejera de Sanidad ha comentado que si bien ahora es más difícil la predicción de la evolución de la pandemia, tras cuatro días consecutivos de descenso de las cifras, se puede haber alcanzado el pico, si bien ha advertido de que, tras lo ocurrido, «nunca más volveremos a decir que esto está acabado».

SÉPTIMA OLA EN ARAGÓN

Repollés ha explicado que el pasado 23 de noviembre se inició en Aragón un crecimiento de casos, aunque «lento», con la presencia de la cepa Delta, que se mantuvo tras el puente de la Constitución y la Inmaculada, por la movilidad y la interacción social, si bien con la llegada de ómicron, a partir del 19 de diciembre, se pasó a un ascenso «muy abrupto» de contagios, a lo que se sumaron las fiestas navideñas.

Esto ha hecho que la curva se haya mantenido ascendente, fruto de un contagio «social», en el que el ritmo de infección ha llegado a alcanzar a casi el cuatro por ciento de la población semanalmente, si bien la repercusión en el sistema hospitalario ha sido «menor que en otras olas».

La consejera ha señalado que los contagios de las últimas semanas han supuesto el 40 por ciento de todos los registrados en la pandemia en Aragón y desde el pasado 1 de diciembre se han notificado 130.000 de los cerca de 300.000 que ha habido en esta comunidad autónoma. «Solo la vacunación ha permitido mantener las capacidades asistenciales, aunque hemos tenido que redistribuir recursos», ha apuntado Repollés.

Ha precisado que si en la primera ola el 46,6 por ciento de los casos requirieron de hospitalización y el cuatro por ciento ingresaron en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), con una letalidad del 12,9 por ciento, según datos del conjunto de España, en esta última ola estos porcentajes han bajado al 1,4, 0,1 y 0,1 respectivamente.

También ha remarcado que en el grupo de edad de 70 años en adelante se ha registrado una incidencia de la mitad de la media de Aragón y «se han salvaguardado las residencias y a las personas mas vulnerables».

MEDIDAS

Repollés ha destacado que desde el Gobierno de Aragón «no hemos dejado de trabajar», para «salvaguardar la salud de los aragoneses» y «lo hemos hecho razonablemente bien, dadas las circunstancias», cuando la población esperaba celebrar una Navidad «más normal» y con la «sensación de que esto estaba vencido porque todos estábamos vacunados» por lo que ha tolerado «peor» este índice de contagios.

La titular de Sanidad ha manifestado que se han destinado más recursos a la atención primaria, «que es donde ha ido a recaer todo el volumen de contagios» y se han adaptado las herramientas del control de la pandemia a la situación.

Así, se ha cambiado el protocolo de vigilancia, en aplicación de la decisión adoptada en el Consejo Interterritorial de Salud, centrando los rastreos en las personas vulnerables y eliminando la necesidad de hacer cuarentena para los contactos estrechos, medida «consecuente» con el hecho de que la mayoría de la población está vacunada y hay un porcentaje bajo de enfermedad grave, ha dicho la consejera.

Asimismo, se ha aceptado la notificación de autotest positivos, que han sumado más de 26.400 y supone entre el 40 y 50 por ciento de los notificados oficialmente al Ministerio de Sanidad, algo que se recomendó a todas las comunidades autónomas, pero solo tres lo han aplicado, entre ellas, Aragón, ha dicho Repollés.

Igualmente, se han puesto en marcha puntos centralizados de toma de pruebas PCR y puntos centralizados de vacunación, para lo que, además, se ha solicitado la colaboración de equipos móviles sanitarios militares. También se ha simplificado el procedimiento de bajas laborales por la COVID-19.

Por otra parte, se implantó el certificado COVID a mediados de noviembre y se ha ampliado en diciembre ante el aumento de positivos, aunque el Tribunal Superior de Justicia de Aragón no aceptó todos los supuestos que planteaba el Ejecutivo. Del mismo modo, se ha establecido un nivel de alerta sanitaria en fase 2 modulada desde el 28 de diciembre, con limitación de horarios y aforos, que se mantendrán hasta que la situación lo requiera, con evaluación semanal.

Además, se han realizado 8.553 contratos temporales y de sustitución, 2.200 de ellos específicos para la asistencia de COVID. En cuanto a la incorporación de profesionales jubilados, hasta el momento se han realizado contratos a 16 médicos y 14 enfermeros. El número de sanitarios de baja por coronavirus suma 1.200.

En el ámbito hospitalario, se han aplicado planes de contingencia, se han revisado los criterios de ingresos y alta, y se ha establecido un mando único para las UCI, cuyas camas se han ampliado a 13 –cuatro en el Hospital San Jorge, abiertas desde la pasada semana, cuatro en el Miguel Servet, tres en el Clínico y dos en el Royo Villanova– y si es preciso, se activará una segunda fase con hasta 30 camas.

SITUACIÓN SANITARIA

El director general de Asistencia Sanitaria del Gobierno de Aragón, José María Abad, ha indicado que se han llegado a alcanzar entre 10.000 y 12.000 visitas diarias por coronavirus en los centros de salud, que han vivido una situación «muy comprometida», y también se ha producido un pico en el número de frecuentación de los servicios de Urgencia, con hasta 400 asistencias por COVID en un día en el conjunto de la comunidad autónoma, algo «que ni siquiera vimos al inicio de la pandemia».

No obstante, en los últimos días se observa «un ligero descenso de la presión sobre urgencias hospitalarias» y también en los centro de salud, algo que no ocurre en el caso de las hospitalizaciones. En estos momentos, hay 854 ingresos, de ellos, 74 en UCI y 780 en planta.

Por otra parte, Abad ha comunicado la intención de ampliar la semana que vienen los grupos de edad para acceder a la tercera dosis de la vacuna hasta los 40 años, mientras que el grupo de edad de 5 a 11 años, se ha alcanzado un porcentaje de vacunación del 47 por ciento.