Testimonio de varios jóvenes zaragozanos ante la pandemia «No se nos puede meter a todos en el mismo saco»

Terraza de "El Chiringuito" en Paseo Constitución, Zaragoza

La responsabilidad social está de moda, no es para menos. Apelamos a ella constantemente y acusamos a quienes carecen de ella. Se ha impuesto la idea generalizada de que las carencias se encuentran entre los grupos más jóvenes, que parecen no tener piedad y actuar de forma inconsciente, importándoles, más bien poco, las graves consecuencias que pueda tener su contagio en su entorno. Los jóvenes están en el punto de mira como culpables de la segunda ola pero ¿quiénes son para ellos los verdaderos culpables?.

Fiestas ilegales, reuniones multitudinarias, uso inapropiado de las mascarillas y un largo etcétera. Los telediarios se han llenado estos meses de imágenes denigrantes ante una situación sanitaria de emergencia.

Para hacer frente al problema, las comunidades han iniciado fuertes campañas de concienciación destinadas especialmente a grupos de entre 15 y 25 años. El Gobierno de Aragón presentaba así la campaña #JuventudInfluencer , cero contagios. Campañas como la de Madrid, sin embargo, han optado por mensajes mucho más agresivos : “¿A quién tumba esta ronda de chupitos? A tu abuela, a tu padre…». Esta campaña desató la locura  en redes desde la indignación hasta los memes:

https://www.instagram.com/p/CHsU3-AlwRx/?utm_source=ig_embed

https://twitter.com/xusticieira/status/1329439587257765888

https://twitter.com/Ele_lobo/status/1328679713754198018

La realidad es que detrás de los prejuicios los jóvenes parecen ser uno de los grupos más concienciados. Frente a la idea preconcebida de que a los jóvenes solo les importa cuándo podrán recuperar su vida social y el ocio, en una encuesta realizada a jóvenes de Zaragoza de entre  18 y 23 años el 70% de los encuestados echan más en falta las relaciones tal y como las conocían, la compañía o abrazar a sus familiares.

Dos jóvenes tomando una copa con la mascarilla en una terraza de Zaragoza

Cristina,  de 20 años, estudiante de fisioterapia,  lo tiene más claro que nunca por la situación que le ha tocado vivir “Pensábamos que mi abuela, sin patologías previas, si se contagiaba no tendría ningún problema en superarlo y sin embargo, en dos días nos tuvimos que despedir de ella”. Eso marcó un antes y un después en su forma de vivir la pandemia “deje de tener esperanza, que sí, que tal vez el virus solo afecta al 2% de los jóvenes, pero yo creo en ese 2%, este virus no sabes nunca por donde va a tirar”. Ella cree que los jóvenes han podido ser irresponsables en un primer momento, pero las acusaciones y situaciones cercanas, como la que ha vivido ella, están revirtiendo la situación y les ha hecho tomar mucha más conciencia.

Por su parte existe también la cara B de esos estudiantes que viven sin una familia a la que poner en riesgo. Es el caso de Marta, ella estudia en Zaragoza y vive en una residencia a 580 km de su familia: “Igual suena muy irresponsable pero mi vida no ha cambiado, hay unas medidas que tenemos que cumplir en zonas comunes pero cuando me junto con mis amigas en las habitaciones, es una situación normal como otros años”.

La responsabilidad de los jóvenes viene muy ligada por tanto, a la preocupación por los mayores que les rodean. Así lo explica Carlota, estudiante de 21 años, no hay nadie con patologías en su entorno pero ella teme por su familia: “ Muchos estamos dejando de ver a nuestros abuelos durante mucho tiempo porque  estamos concienciados, nos importan. Igual es viernes o sábado y me apetece juntarme en casas y salir de fiesta, pero si se que va a ir más gente de la debida o gente que no es de mi círculo no hago ese plan y me quedo en casa”

Pero si en algo están de acuerdo, más allá de sus circunstancias, es que se les está criminalizando de forma excesiva. Irresponsables hay, independientemente de la edad, y no quieren seguir cargando con una imagen que no les corresponde a todos. Otro joven estudiante, Rafa, después de haber leído una noticia que titulaba: El 47% de los contagios están causados por los jóvenes, explicaba «Con este titular ya destacas a los jóvenes pero si haces cuentas, el resto, que es un porcentaje mayor, no son jóvenes ¿dónde está ese 53% restante?”.

Los jóvenes han sido un blanco fácil, pero ellos se defienden. Consideran que es injusto meterlos a todos “en el mismo saco”, no buscan culpables,  piden responsabilidad a toda la población y demostrar que la edad no es más que un número.

 

Cristina Lázaro de Blas