Un estudio confirma que el tranvía y el bus de Zaragoza son espacios seguros, pero su uso baja un 40%

Interior del tranvía con una señal sobre un asiento para no usarlo - EUROPA PRESS

El Ayuntamiento de Zaragoza instalará nuevos filtros de CO2 –dióxido de carbono– en los autobuses urbanos y en el tranvía para mejorar la calidad del aire y aumentar la seguridad de los usuarios en ambos medios de transporte público frente a la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2.

Esta nueva medida busca asegurar que se puedan filtrar partículas más pequeñas. En los autobuses, los actuales dispositivos se cambiarán por los modelos G4 y M5, que incrementan un 50 por ciento la capacidad de filtrado, y en tranvía por los PM 2,5 que aumentan un 70 por ciento esta función.

La consejera municipal de Servicios Públicos y Movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza, Natalia Chueca, ha anunciado que en el caso del tranvía se terminarán de colocar el 12 de marzo y en el autobús estarán instalados «en breve».

En rueda de prensa, ha explicado que los estudios señalan que el transporte es seguro, pero los ciudadanos no tienen esa percepción porque se ha reducido un 40 % los usos. La transmisión del coronavirus viene determinada por los aerosoles, más que por el contacto y la medición del CO2 indica si el aire es nuevo o está siendo reutilizado en función del aumento del dióxido de carbono.

Por ello, el Ayuntamiento de la capital aragonesa suscribió el pasado otoño un convenio con la Universidad de Zaragoza y con el Instituto Biomédico de Aragón para estudiar la calidad el aire en los buses y el tranvía.

Se han hecho pruebas en las líneas Ci2, 33 y 38, que son las más demandadas, y en distintas ubicaciones del tranvía para contrastar, en distintos contextos y entornos, mediante pruebas de máxima capacidad, la calidad del aire, que ha determinado que es «óptima», con las ventanillas abiertas y, además, los trayectos medios son de entre 7 y 15 minutos.

VENTANILLAS ABIERTAS

El factor determinante son las ventanillas y el abrirlas entre 7 y 15 centímetros es «suficiente» para que la calidad del aire sea óptima, se renueve y no suponga un riesgo mayor que otra actividad del entorno. La apertura de puertas no es sustancial, mientras que al bajar las ventanillas se consigue una renovación del aire, ha diferenciado Chueca.

Entre las medidas que se van a mantener, se encuentra la bajada de ventanillas, además de que se colocarán adhesivos para pedir a los usuarios que se mantenga la apertura. Asimismo, al final de cada línea se dejarán abiertas. Esta medida se suma a las anteriores tareas de desinfección y se refuerzan con los nuevos filtros para mejorar la calidad del aire del interior de los vehículos.

La consejera municipal ha asegurado que se seguirán tomando muestras de aire porque «es bueno realizarlas» para conocer cómo afecta en distintas situaciones climatológicas, como, por ejemplo, el próximo verano.

Chueca ha avanzado que otra medida es el aumento de cámaras en los autobuses, que ya están instaladas en 200 vehículos, para medir, junto al billetaje, el número de personas que hay en cada vehículo y facilitar esa información a los usuarios antes de acceder. En el tranvía ya están instaladas, ha comentado.

La responsable municipal ha recordado que todas estas acciones se suman a la obligatoriedad del uso de la mascarilla y «evitar hablar en la medida de lo posible» para asegurar a todos los usuarios que el transporte publico «es seguro».