Medidor de CO2 para evaluar la calidad del aire - EUROPA PRESS

La consejería de Economía, Innovación y Empleo del Ayuntamiento de Zaragoza volverá a impulsar este año el proyecto de medición de la calidad del aire en los comercios de la ciudad. En concreto, el programa se amplía a 65 comercios y la inversión será de 130.000 euros.

Para ello, se firmará de nuevo un convenio con la Federación de Empresarios de Comercio y Servicios de Zaragoza y Provincia (ECOS)y el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón, ha informado el Consistorio en una nota de prensa.

Así lo ha anunciado la consejera de Economía, Innovación y Empleo, Carmen Herrarte, este viernes, en el acto de entrega de diplomas a los 40 establecimientos que han participado en el primer proyecto piloto sobre el análisis de la calidad del aire en lugares cerrados impulsado desde el Ayuntamiento de Zaragoza.

El acto ha estado presidido por el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, la consejera de Economía, Innovación y Empleo, y el investigador de la Universidad de Colorado e Hijo Predilecto de la ciudad, José Luis Jiménez.

Previo a la entrega de diplomas, el investigador del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón, Alberto Schumacher, ha presentado las conclusiones del primer proyecto en el que han participado los comercios y el presidente de ECOS, Antonio Tornos, ha valorado la iniciativa en la que los empresarios se han implicado desde el principio.

También han asistido los investigadores del IIS Aragón, Ester García, Marta Baselga y Juan José Albá; el decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Aragón, Salvador Galve; el secretario técnico del Colegio, Francisco Serrano; el autor de la guía de buenas prácticas impulsada desde el Consistorio, Carlos López; el ingeniero del Área de Mecánica de Fluidos de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza, Javier Ballester, y los investigadores de la Universidad de Zaragoza y miembros de Aireamos, Antonio Pina y Pilar Remacha.

Informe

El informe revela que los niveles de CO2 en los comercios analizados, en general, no tienen un alto riesgo de contagio por aerosoles y que aquellos que implementaron medidas correctivas ante un aumento de los niveles mejoraron sustancialmente la renovación del aire.

Tras la fase de análisis de los datos recogidos entre diciembre y febrero, la primera conclusión apunta a que los niveles de CO2 en los comercios analizados del centro de Zaragoza no tienen un riesgo alto de contagio por aerosoles y que las medidas que se puedan implementar para mejorar la calidad del aire ante un aumento de las ratios son fáciles de aplicar, contribuyendo así a una disminución del riesgo de transmisión de enfermedades respiratorias.

Por lo general, el proyecto ha sido bien recibido por parte de los responsables de cada establecimiento. Durante la realización del piloto, cada establecimiento ha recibido unas sesiones formativas que han servido para que los responsables de los comercios hayan reafirmado e incrementado su concienciación sobre la importancia de la calidad el aire.

Así, durante el proceso se han mostrado involucrados en el proyecto y han mostrado su disponibilidad para la implementación de medidas en el caso que fuera necesario. Además, aquellos que implementaron algún tipo de ajuste mejoraron sustancialmente la renovación del aire en su negocio, han apuntado las citadas fuentes.

En cuanto la tipología y actividad en el comercio, en lo que afecta a la renovación del aire, el documento considera que debería estudiarse cada establecimiento de forma independiente ya que depende del tipo de actividad o tamaño del local los niveles de CO2 cambian.

Para el desarrollo del piloto, en los 40 establecimientos comerciales de ECOS ubicados en la zona centro de Zaragoza se han instalado 85 medidores de concentración de CO2. Esos aparatos han estado permanentemente operativos y han transmitido telemáticamente sus lecturas cada muy pocos minutos al equipo investigador del proyecto para su análisis, interpretación y valoración.

El primer paso del proyecto fue con la monitorización por parte del IIS Aragón de los establecimientos seleccionados. El objetivo era conocer in situ cómo funcionaba cada uno de los espacios. Los aparatos estaban dotados de tecnología de infrarrojo no dispersivo (NDIR) y con distribución variable en función del tamaño de cada establecimiento.